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ALFA Y OMEGA
A comienzos del decenio de 1970, el Gran Teatro Jovellanos disponía del sistema Todd-AO de proyección de películas de 70 milímetros, aunque en condiciones ya no pudiera competir con la empresa Fernández-Arango, la cual, continuaba llevándose a sus pantallas inexorablemente los mejores lotes cinematográficos presentes en el mercado.
La ley de la oferta y la demanda, así, en cuanto al cine, había ido obligando al Gran Teatro Jovellanos cada temporada, a conformarse con las sobras existentes, con la calidad comercial inferior a la media.
De esta forma, tras alguna tregua, ante semejante situación, entre la empresa Mier del Teatro Jovellanos y el Circuito Fernandez-Arango, habría de llegar el día 29 de Diciembre de 1987, martes, cuando con la exhibición del largometraje "Muerte antes que deshonor", el coliseo del Parque de Begoña habría de cerrar sus puertas, para poner una vez más de manifiesto el hecho de que, en determinadas circunstancias, los propósitos privados suelen resultar ruinosos.
Atrás quedarían por lo tanto inolvidables sesiones fílmicas; de ópera, organizadas, en los veranos de 1960 a 1963, por G.I.F.E.S.A. (Gijonesa de Iniciativas, Festejos y Atracciones) y a cargo del Maggio Musicale Fiorentino, con divos de la categoría de Paolo Washington, Alfredo Kraus, Piero Capuccilli, Carlo Badioli, etc...; también conciertos de la Sociedad Filarmónica de Gijón o del Festival Internacional de Música y Danza de Asturias, promovido por la Universidad de Oviedo, y ello, por supuesto, sin contar los tradicionales espectáculos estivales con artistas de la escena como Aurora Bautista, María Asquerino, Alberto Closas, Concha Velasco, Maruchi Fresno, Carlos Muñoz, Andrés Mejuto, Amelia de la Torre, Lola Herrera, el gijonés Arturo Fernández, la sudamericana Elvira Travesi, José Sazatornil, "Saza", Antonio Ozores, Quique Camoiras, Antonio Garisa, Zori, Santos y Codeso, con las chicas de Colsada...
Por fortuna sin embargo, merced a la feliz coincidencia de una iniciativa cívica promovida por la Asociación de Amigos del Teatro Jovellanos y la voluntad municipal de disponer de un teatro público que pusiera de nuevo a disposición de los gijoneses la posibilidad de disfrutar de los espectáculos que la ciudad demanda con la dignidad adecuada, el Ayuntamiento gijonés en sesión Plenaria del día 30 de Junio de 1989, declararía de urgencia la necesaria ocupación del coliseo de Begoña, propiedad de la firma Ortiz Sobrinos por considerar "de utilidad pública el cumplimiento de necesidad de contar con un teatro municipal para desarrollar en él las actividades culturales, cuyo desarrollo se ajusta a la estructura que caracteriza este tipo de construcciones...".
Desde entonces y como colofón antes de su clausura previa a la obra de remodelación, desfilaron por su escenario figuras representativas de todas las artes escénicas:
Tricicle, Els Comediants, Paco de Lucía, Michael Nyman, Laurie Enderon, la orquesta de Philip Glass, Julio Bocca y Eleonora Cassano, la Capella de San Petersburgo, y numerosas orquestas sinfónicas, óperas, la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, la Compañía Lírica Española... y un buen número más de representantes dedistintas opciones en el campo de la música, la representación escénica y los nuevos espectáculos.
Desde entonces acá el Teatro Jovellanos ha permanecido cerrado en los dos últimos años para ser objeto de una transformación que ha supuesto una inversión superior a los 600 millones de pesetas, y que ha sido posible gracias a la colaboración de las administraciones públicas, Ministerio de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente, Principado de Asturias y Ayuntamiento de Gijón, así como la colaboración para el equipo escénico del Ministerio de Cultura.
El proyecto firmado por los arquitectos asturianos Fernando Nanclares y Juan González Morillón, devuelven en toda su intensidad el aspecto primitivo del teatro clásico, creando a la vez un conjunto de nuevos servicios escénicos imprescindibles para la utilización en los espectáculos contemporáneos, que permite asegurar, sin duda, que nos encontramos con una de las instalaciones para espectáculos mejor dotadas del norte del país.A la ampliación de gran importancia del escenario y el foso, se añade la creación de una nueva sala de ensayos en los sótanos del edificio, que supone la incorporación de nuevas actividades al programa del Teatro Jovellanos. Además, la tecnología incorporada al nuevo equipamiento escénico hace posible una más adecuada solución a los numerosos problemas técnicos que en los últimos tiempos venían sufriendo las presentaciones en el teatro.
El proyecto arquitectónico, ajustado y ejecutado en un tiempo breve, recupera de nuevo la imagen física y a la vez multiplica la efectividad del espacio público en que se va a convertir a partir de ahora este teatro. Pocas ciudades poseen una instalación de estas características y los gijoneses, sin duda, van a saber multiplicar su efecto incorporándose activamente como había venido siendo tradición a la vida diaria del coliseo.
En el espacio del remozado paseo y parque de Begoña, junto a su íntimo aliado el Café Dindurra, el nuevo Teatro Jovellanos abre sus puertas para volver a ser lo que un día fue en nuestra ciudad, foro de maravillas, lugar de novedades y disfrute para los ciudadanos. Pero esta vez se trata de un teatro público, un lugar en el que el espíritu de servicio a la ciudad pretende tener su máxima expresión.
La voluntad del Ayuntamiento pleno se cumple así devolviendo a la ciudad un teatro privado en estado de grave deterioro convertido en un teatro público para el disfrute de los gijoneses y los visitantes. En el espíritu de la libertad y pluralidad de oferta para públicos muy diversos, nace pues un proyecto que recupera a la vez una tradición casi centenaria de nuestra ciudad: un teatro plural para una ciudad plural. |